domingo, 4 de diciembre de 2011

El día que baje los brazos, el día que deje de creer, el día que deje de querer, ese día me iré de viaje muy lejos, me buscaré por todos los rincones hasta encontrarme. No me caracterizo por agachar la cabeza, ni por desconfiar de todo el mundo (lo cual puede ser un error, pero prefiero creer que no), ni dejar de querer así como así. Voy a luchar siempre, no me voy a rendir, no tengo tiempo, quiero vivir mi vida a concho. No quisiera pensar en futuro, no quiero empezar adelantarme y vivirlo… Quiero jugármela por mi presente. Pues el pasado se fue, y el futuro aun no llega. De todas maneras, el presente es lo único que tenemos y hoy, justamente hoy no me voy a rendir, no pienso huir, me quiero quedar aquí. Y si mañana se nos cae el cielo encima, ¿qué importa? Para este texto no existe el mañana, siempre será hoy. Solo quiero que sepan que el día que deje de soñar, el que deje de creer, es porque ya no perteneceré a este plano, pero voy a volver y seguiré sonriendo, sintiendo, amando y jugando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario